Tendencias de la edición digital 2017-2018

Siete años después de la mirada angustiante de Negroponte y de otros que vaticinaban la muerte del libro en papel sigo preguntando: ¿qué porcentaje de editoriales tienen desarrollada y desplegada una estrategia digital que dé horizonte a la proyección de su fondo a 2020 en impreso, digital o el formato que se quiera pensar (audiolibro, impreso bajo demanda, etcétera)?

Debo iniciar este estudio mirando hacia atrás y no hacia adelante, como hubiese querido. Hace más de cinco años, el diario español El País publicó un artículo del escritor mexicano Jorge Volpi, titulado “Réquiem por el papel”3 , el cual incluí como una de las referencias, por aquel entonces, en los 13 seminario-talleres que sobre el libro electrónico pudimos impartir, gracias a la iniciativa del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), en igual número de países de Latinoamérica, en donde trabajamos con editores y profesionales del libro sobre este tema. Se preguntaba Volpi: “¿Por qué cuesta tanto esfuerzo aceptar que lo menos importante de los libros —de esos textos que seguiremos llamando libros— es el envoltorio? ¿Y que lo verdaderamente disfrutable no es presumir una caja de cartón, por más linda que sea, sino adentrarse en sus misterios sin importar si las letras están impresas con tinta o trazadas con píxeles?”. Y al plantear esa dicotomía entre los “diabólicos artefactos” y el papel, afirmaba desde el inicio: “En el peor de los casos, los manuscritos y los nuevos libros en papel habrán de convivir todavía por decenios”.

Ha pasado más de un lustro y, como era esperable, en este período hemos visto un impresionante avance de las herramientas tecnológicas, la conectividad, los modelos de negocio y las nuevas formas de consumo y de acceso. A nuestro pesar, la preocupación de Volpi continúa vigente, porque todavía hoy esa dicotomía papel vs. electrónico es para muchos punto de referencia de nuestros análisis y de nuestras acciones. Gran error: el problema no puede seguir siendo nuestro miope enfoque sustentado en el formato, sino en cómo entender y saber aprovechar los medios, las plataformas y las tecnologías existentes y en permanente cambio, en su justa medida, para cada subsector de la edición y cada proyecto editorial en particular, donde el formato puede ser uno de los puntos de llegada, pero no el de partida.

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mayo 10, 2017

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