El Estado de la Cultura en España 2017

Informe sobre el estado de la cultura en españa coordinado por Enrique Bustamante para el Observatorio de la Cultura y Comunicación, con el apoyo de la Fundación Alternativas, Madrid 2017.

Es casi una obviedad, de lo real que es la situación, señalar que en España no se le da a la cultura la importancia que tiene. Somos un país privilegiado en este campo de los saberes porque poseemos uno de los pocos idiomas globales que se hablan en el mundo. Tenemos, pues, la materia prima para ser una gran potencia cultural y, sin embargo, no lo somos. Para serlo hay que tener un modelo cultural definido y consensuado, al abrigo de los avatares de los necesarios cambios políticos. Es decir, un nuevo modelo cultural que sea el producto de un pacto de Estado en sus aspectos fundamentales, al igual que se pretende para el sistema educativo al que está íntimamente ligado.

Pero un modelo cultural no se improvisa de la noche a la mañana, sino que debe ser el producto
de la reflexión, de la acumulación de las experiencias propias y ajenas, de una voluntad política compartida traducida en decisiones concretas en los aspectos más relevantes que afectan a la cultura. Sin duda, la creatividad, sin la cual no hay cultura, no es obra de las normas jurídica o de las decisiones políticas, pero estas sí pueden establecer el marco apropiado para que los creadores realicen su labor, sus obras se expandan y puedan ser accesibles, en condiciones de igualdad, para las grandes mayorías.

La propia concepción de la cultura es relevante. Nuestra Constitución de 1978, en su artículo 44.1, ordena que «los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho». Y el artículo 46, por su parte, se refiere a la conservación del patrimonio histórico y cultural de los pueblos de España, indicando que «la ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio». Sin embargo, no todo el mundo tiene el mismo acceso a la cultura en los mismos términos que, por ejemplo, se tiene para la educación cuando el artículo 27 señala que «todos tienen derecho a la educación» y el 27.4 concreta este derecho al decir que «la enseñanza básica es obligatoria y gratuita». En una palabra, el acceso a la cultura no se considera un derecho fundamental,
cuestión que se debería contemplar en futuras reformas para la juventud hasta cierta edad y, mientras tanto, establecer mecanismos para  que los jóvenes puedan acceder a la misma de manera gratuita. Sería la manera de ir reduciendo una exclusión cultural que, según este Informe, alcanza a cerca del 50% de la población española

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mayo 10, 2017

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