Si no lo puedes medir, no lo puedes gestionar. Después de Globalbook ¿qué hay?

Globalbook

En la gestión y dirección de una empresa editora o una librería, la parte crítica es comparar las expectativas con los resultados. No es posible competir con éxito en la economía del conocimiento, sin disponer de un Plan que actúe de hoja de ruta y una herramienta objetiva  que nos proporcione datos como Globalbook.

Asumir el reto de la transformación digital así lo exige. Lo que realmente es relevante en managemen del librot, una vez tenemos el Plan, es la comparación ineludible de las expectativas (el Plan) con los resultados (lo que realmente está pasando que proporciona Globalbook). Sin embargo, la forma utilizada para hacerlo por el management utilizado en el siglo XX, y concretamente las métricas que se han usado, no ha sido la adecuada para las personas que deben tomar decisiones. En el siglo XXI esto no debe suceder, los indicadores deben ser correctos y las personas responsables de su análisis deben entenderlos y creer en ellos. Para estar seguros de que las métricas son útiles debemos preguntarnos: ¿el esquema de medida nos enseñará los buenos resultados y los malos resultados?  Los indicadores deben ser accionables, accesibles y auditables.

De las expectativas a las decisiones

Un indicador debe ser accionable, porque debe de estar relacionando la causa con el efecto. Cuando no es así, puede tratarse de un indicador vanidoso. El problema surge cuando los resultados caen. Porque entonces la culpa siempre es de cualquier otro. El antídoto para que la gestión de la empresa no se convierta en una lucha constante entre departamentos, son los indicadores objetivos proporcionados por instancias externas a la empresa. Las métricas deben construirse objetivamente. Deben suponer una evaluación de los hitos conseguidos en positivo o negativo que permita clarificar qué acciones son necesarias para replicar los resultados o corregirlos

 

Los indicadores deben ser accesibles. La información debe ser comprensible por quien debe usarla. Parece simple, pero no es sencillo de conseguir. Se trata de comunicar, no de exponer cuadros de difícil decodificación. Sigue sorprendiendo la cantidad de recursos que se dedican a elaborar tablas que supuestamente deben facilitar la toma de decisiones y que en realidad o no se comprenden o se utilizan para construir mecanismos de defensa de las propias hipótesis. Además de ser un enorme desperdicio, no permite construir puentes por donde fluya la información. Para que los indicadores sean accesibles, tiene que existir un lenguaje que facilite la comunicación. Los informes deben ser tan simples como sea posible para que las personas los entiendan y los puedan utilizar para construir conocimiento que mejore las expectativas.

Los indicadores deben ser auditables. Una de las tentaciones más comunes cuando los indicadores no apoyan nuestros planes, es culpar al mensajero. Es imprescindible de que nos aseguremos de que los indicadores son creíbles por quienes van a utilizarlos en sus decisiones. Los buenos resultados provocan que las personas están contentas y orgullosas y los malos resultados les hacen sentir avergonzados e incómodos, pero no debemos negar la evidencia.

Medir para tomar decisiones

Las personas más valiosas en la economía del conocimiento son las que tienen mayor capacidad de aprendizaje. Las empresas que lo han entendido están cambiando las jerarquías con las que actualmente están tomando decisiones. Han entendido que no es Globalbook lo que determina la ventaja competitiva de una empresa. Es el compromiso con hacer el seguimiento de los datos que Globalbook proporciona lo que ayuda a construir una ventaja competitiva sostenible. Globalbook es el inicio de la hoja de ruta que establece el esquema de seguimiento por adelantado, debemos asegurar que existen las personas adecuadas para la revisión de resultados. A menudo los indicadores de Globalbook estarán por debajo de las expectativas, porque las hipótesis han cambiado. En un entorno de incerteza, pasaran cosas no esperadas. Entonces, sólo cabe gestionar separando el esfuerzo de los resultados, y sólo puede lograrse de forma colaborativa. Si el clima de confianza que se ha construido es el adecuado, las personas del equipo lo verán, creerán en el proceso, y seguirán contribuyendo.

Además de que las métricas elegidas para gestionar sean accionables, accesibles y auditables, lo que de verdad es importante es que exista confianza en ellas. Dirigir bien en la economía del conocimiento supone disponer de una herramienta como Globalbook que proporciona los datos y de un plan que recoge las expectativas, y comprometerse y comprometer al equipo de personas a hacer el seguimiento de los resultados que ofrece Globalbook respecto a las expectativas diseñadas. Recordando que: si no funciona no es un fracaso, son datos y tendencias que podemos corregir.

 

Albert Pérez Novell

noviembre 7, 2017

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